Génesis del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal

El Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, nace en el corazón misionero de Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez, el más joven de los obispos de su época, consagrado el 3 de agosto de 1923, y con sólo 36 años de edad y nueve años escasos de ministerio sacerdotal.
La idea de fundar un seminario de misiones fue apoyada por la mayoría de los obispos colombianos, reunidos en Conferencia Episcopal.
Su corazón misionero lo podemos contemplar en este escrito del Fundador, recordando los primeros años de su ministerio sacerdotal, en esa región extensa e inhóspita de la diócesis del norte antioqueño. Dice:
“Mi inquieta juventud se internó en esas dilatadas regiones de 75 leguas de largo por 24 de ancho, desde el nacimiento del Cimitarra hasta la desembocadura del Magdalena, para repartir las migajas de pan del Catecismo a aquellas pobres gentes que, en pequeñas aberturas abiertas, levantaban sus chozas, quedando rodeadas de maraña, de las fueras y de las serpientes. Bien hubiera querido engullirme en la selva, pero por sobre los copos de la selva milenaria se levantaba hasta Dios mi espíritu, y exclamaba: Envía operarios a tu mies. ¿Si esto pasa en Antioquia, qué será en otras regiones de Colombia; y si esto en Colombia, qué será en el resto del mundo?”.
Para el funcionamiento del Seminario, eligió la ciudad de Yarumal, perteneciente a su diócesis, por ser un lugar de tránsito hacia la costa Atlántica y con un futuro de prosperidad.
Contento fue la finca que compró, a un kilómetro al sur de la ciudad, para la construcción de su Seminario. Era una fonda de paso y descanso de los arrieros que viajaban desde la Costa y de los pueblos del norte antioqueño hacia Medellín, o viceversa.
Para la formación de los primeros misioneros, el Fundador entregó lo más granado de su clero: valiosos por sus conocimientos como por sus quilates en virtud, testimonio y entrega generosa. Moldearon a sus alumnos como con cincel de acero y corazón materno. Sacerdotes formados en la escuela de san Juan Eudes, se entregaron en alma y cuerpo, empeñados en tatuar en el alma de los alumnos el sello indeleble del espíritu misionero del Fundador. No es retórica: el segundo rector, después de cumplir su misión en el Seminario, P. Francisco Gallego, fue consagrado obispo; el tercer rector, P. Aníbal Muñoz Duque, después de dejar la rectoría, fue escalando ascensos eclesiásticos: Obispo, Arzobispo, Primado de Colombia y Cardenal. Los otros sacerdotes cumplieron su misión de formar en la mente, en el espíritu, en la personalidad y carácter. Ellos sembraron la buena semilla en cada alumno, como el sembrador que tira la semilla en la era.

Seminario de Misiones, 1936

Estuvieron al frente del Seminario hasta 1950, cuando se realizó el Primer Capítulo General, y consideraron que el Instituto tenía sacerdotes capaces de tomar las riendas del Seminario.
DESARROLLO: El Seminario fue creciendo como todo ser vivo: paso a paso y venciendo dificultades. Entre una de las grandes dificultades estaba el económico, pero el Fundador empleó unas herramientas muy poderosas, a saber: la fe, la oración, la petición de rosarios a las comunidades religiosas y petición al pueblo del Peso Anual. Con esas herramientas pudo hacer un túnel que atravesó toda una montaña de dificultades.
El Decreto de creación del Seminario lo firmó el Fundador el 27 de junio y el 3 de julio fue la apertura, después de una buena motivación por parte de los párrocos de la diócesis, y por la prensa.
Fue un fracaso a primera vista. Escribía el primer rector, Padre Abigaíl Restrepo:
“Para los que miden el éxito por el ardor que los anima es dura prueba esperar ciento y llegar cinco. Pero, ¡Qué mucho! Si Dios hace siempre sus obras complaciéndose en defraudar los cálculos humanos; y si no, ¿Cómo brillaría el poder de su mano?”
En el trascurso del mes y del siguiente fueron llegando más alumnos, hasta completar diez y seis.
La Primera tanda de ordenados sacerdotes fue siete y para el año 1950, ya eran 56 sacerdotes. El número de vocaciones fue creciendo cada año, hasta que llegó una crisis a nivel mundial de vocaciones religiosas de ambos sexos, lo que ha obligado a muchos institutos a cerrar sus instalaciones religiosas.
El Instituto de Misiones fue ofrecido al Santo Padre y entregado a la Evangelización de los Pueblos por el mismo Padre Fundador, antes de recibir la primera cosecha de ordenaciones, y esta Entidad confió y sigue confiando plenamente en el Instituto.
En 1945, seis años después de la primera promoción, cuando los misioneros estaban trabajando en la costa Atlántica, prestando el servicio a las diócesis de Cartagena y Barranquilla. La Santa Sede creó la Prefectura de Labateca, seccionada de la diócesis de Pamplona y la entregó al cuidado del Instituto de Misiones. Esta Prefectura duró once años porque parte del territorio volvió a la diócesis madre y otra parte fue anexada a la Prefectura de Arauca, la que también fue confiada al Instituto. Luego fue elevada a Vicariato en noviembre de 1970, y el l9 de noviembre de 1971, creada diócesis, también confiada al Instituto
El 9 de junio de 1949, la Santa Sede crea la Prefectura Apostólica de Mitú, en el gran Vaupés, y la confía al Instituto de Misiones de Yarumal
En 1950 se realiza el Primer Capítulo General del Instituto, cuando algunos de sus miembros empiezan a formar parte de los superiores y buen número de formadores iban sustituyendo a los padres que los formaron.
El 14 de noviembre de 1952 la Santa Sede crea dos Vicariatos en Colombia: el de Istmina, en el Chocó, y el de Buenaventura, en el departamento del Valle del Cauca, y ambos los entrega al cuidado del Instituto
En 1956, Cuando el Instituto tomó las riendas del mismo, en segundo Capítulo General, el Excmo. Señor y Padre Fundador Monseñor Builes, dijo entre otras, estas palabras:
“…Oídlo bien, amadísimos Javieres: la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, y por lo mismo nuestro Santísimo Padre Pío XII, y la Iglesia entera, y nuestro Amado Dueño y Señor Jesucristo, espera que de este Capítulo General resulte el comienzo de una nueva vida más floreciente y fecunda… En el orden sacerdotal, os hago entrega de 100 sacerdotes que mi Dios nos ha dado en el transcurso de 29 años de existencia del Instituto… Para consuelo de mi alma y de la vuestra, queridos Javieres, tres de ellos, cuyos nombres ya están inscritos en el libro de la vida, han rendido su jornada con las manos sobre el arado, cumpliendo su misión. Sea bendita su memoria. Nos quedan 97 sacerdotes Javieres, que entrego en vuestras manos, RR, PP. Capitulares, y en las vuestras, Excelentísimo Padre Superior General, sobre cuya cabeza estoy viendo aletear el Espíritu de Dios. Os entrego el bello número de 29 Hermanos Auxiliares, píos y generosos, que quieren a su vez santificarse y salvar las almas. Os entrego, en fin, más de tres centenares de Seminaristas, grande esperanza para el porvenir de nuestro Instituto.
En el orden material os hago entrega del edificio del Seminario Mayor ya construido, del Noviciado igualmente terminado y del Seminario Menor ya bastante adelantado en sus construcciones, y que albergará mil alumnos.
Os hago entrega de las becas perpetuas que aparecen en los libros correspondientes; pongo en vuestras manos el fondo de reserva y todos los bienes muebles, inmuebles y semovientes que posee el Seminario; sin duda de ninguna clase, merced a una Providencia abrumadora que me obliga a ponerme de rodillas y a decirle a mi Dios con las manos en el pecho y los ojos en alto: ¡Gracias, Dios mío, gracias! que si en lo económico has sido tan pródigo con tus hijos, lo seas más en lo espiritual, ayudándonos a todos a ser mucho más santos, correspondiendo a tus gracias.

Mons. Miguel Angel Builes y estudiantes de teología, 1940

No me despido de vosotros, carísimos Javieres. Me quedo con vosotros y continuaré como Padre y Fundador orando por vosotros, santificándome por vosotros, comunicándoos mis avisos espirituales y cuanto pueda daros para que, formando un solo corazón y una sola alma, tributemos juntos a Dios la gloria que Él espera de nosotros, y salvemos por millones los paganos y los pecadores.” (Revista Seminario de Misiones No. 61- Año X- pg. 3)
En diciembre de 1967 La Santa Sede crea al Vicariato de San José del Guaviare, segregado del de Mitú-Puerto Inírida y también lo confía al Instituto.
El 15 de marzo de 1979 la Santa Sede crea el Vicariato de Inírida, desmembrado del de Mitú y también queda en manos de los misioneros del Instituto.
Hasta el presente, en el Instituto se han ordenado 411 sacerdotes; ha tenido un prefecto Apostólico y diez obispos consagrados.
Tiene campos de trabajo en Colombia. Ecuador, Bolivia, Panamá, Estados Unidos, algunos países de África y de Asia.
El fin general del Instituto Art. 3 es buscar la perfección de la caridad por la identificación con Cristo, por la observancia de las Constituciones y por la entrega al servicio de las misiones.
El fin específico según las constituciones, es consagrarse al servicio de la evangelización para implantar el Reino de Dios entre los pobres que no conocen a Cristo o lo conocen imperfectamente, hasta que lleguen a organizarse como nuevas iglesias locales que con sus propias fuerzas mantengan su vida cristiana, en comunión con la Iglesia universal.
Estos dos fines han sido y siguen siendo la base y fundamento del Instituto.

Bernardo J. Calle O. mxy

2 pensamientos sobre “Génesis del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal

  1. carlos alberto david david

    Dios bendiga mi seminario, sentimiento de gratitud perenne y siempre adelante a evangelizar el mundo en Dios cristo.

  2. Luis Jose Morales Rugeles

    Yo fui seminarista en el seminario menor de Yarumal y entre mis compañeros varios de mis amigos mas cercanos se ordenaron. Que recuerde estan Zehir Gonzalez, Miguel Angel Mejia, además, César Pompeyo Rodríguez hoy eminente abogado nacido en El Banco Magdalena.
    Me gustaría que en este cortísimo plazo hasta la santificación de monseñor Jesús Emilio Jaramillo, los que vivamos en Bogotá nos pongamos de acuerdo para viajar a Villavicencio y estar presentes y si fuese posible conseguir una reliquia. Mi teléfono celular es 300 211 3829 y el fijo (1)2130352

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