Un “novenario” de décadas

Introducción:

Sí, un novenario de décadas, noventa años a través de los cuales Dios ha hecho maravillas, como ayer, hoy y siempre será, a través de la minoridad y la fragilidad humana, novenario de décadas vividas por el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, cuya finalidad es anunciar a Jesucristo a quienes no lo conocen y entre ellos a los más pobres.

1927  1936. Nace engendrado por el corazón misionero de un obispó diocesano, visionario y profeta: Monseñor Miguel Ángel Builes Gómez, pastor de la Iglesia de Santa Rosa de osos en Antioquia, Colombia. Su nombre de nacimiento es: “Seminario de misiones extranjeras de Yarumal”, acunado en la fe y la pobreza por un grupo de sacerdotes seculares de la misma diócesis de Santa Rosa en la población de Yarumal, Antioquia, Colombia, en una fonda de arrieros denominada “Contento”.

No más ha nacido la criatura, ya su padre, el obispo Miguel Ángel Builes, la pone en manos de quien, en nombre de la Iglesia Católica, será su nodriza y guía permanente, La Sagrada Congregación para la Evangelización de los pueblos, “Propaganda fide”, la cual con agrado, admiración y cierta extrañeza, acepta el legado, pues no era común que en un territorio tenido como de misión surgiese un Seminario para las misiones extranjeras, “El Espíritu sopla donde quiere”.

1937- 1947: Nacido el Seminario con la humildad de la violeta, al amparo del Fundador y de los sacerdotes por él escogidos para sacar adelante la obra, ellos, como rumberos impulsados por el Espíritu, vieron coronados su esfuerzos, siete fueron los capullos florecidos de la plantica en flor. Eran los siete primeros Misioneros sacerdotes que se ofrecían a la Iglesia colombiana y a la Iglesia universal.

Destinados a ciertas diócesis pobres de la costa caribe colombiana donde bajo la tutela de uno de los sacerdote seculares, cofundador, dieron testimonio de un “celo ardiente hasta el sacrificio” como lo enseñaba con su palabra y su vivir el Fundador. Para entonces aquello de “La misión “ad gentes” solo era un sueño”.

1947- 1957: Propaganda Fide o Congragación para la Evangelización de los pueblos, como pedagoga de la Iglesia, le asigna a la Comunidad de misioneros, en edad de adolecente, los territorios indígenas de Labateca y Mitú; posteriormente los Vicariatos apostólicos de Ismina y Buenaventura, este de Afro-colombianos. Gigantesco paso en la búsqueda de la realización práctica del carisma específico de la “Misión ad gentes”: más allá de las fronteras étnicas. Con este mismo fin y en el mismo sentido se realizó la visita del Padre Hilario Alverz O.P. visitador apostólico enviado por Roma. Para entonces el Fundador, como Superior General decreta el cambio de nombre, de Seminario a “Instituto de Misiones extranjeras de Yarumal”.

En el Instituto soplaban vientos de independencia, el adolecente quería caminar sobre sus propios pies, no sin dolor para el Fundador y cofundadores, el paso se dio cuando desde Roma  fue nombrado el primer Superior General propio del Instituto.

1957- 1967: Fue la década del “Pentecostés del siglo veinte” el Concilio Vaticano segundo. El Instituto de Misiones extranjeras de Yarumal soñaba con Africa, pero por diversas circunstancias históricas, nuestra Pedagoga eclesial, “Propaganda fide” nos impulsó fuera de Colombia a otros pises de América Latina, primero fue Bolivia, después Ecuador, posteriormente Venezuela y muy posteriormente Panamá y Perú. La pedagoga eclesial de nuevo nos guiaba en la realización práctica del carisma, más allá de las fronteras patrias pero siempre entre los más pobres. Ya no éramos solamente un aporte a la Iglesia colombiana, sino una porte desde Colombia para América Latina.

Mons. Builes y Consejo General 1966

1967- 1977: Se pudiera decir que en esta década el Instituto inicia su juventud. Eran los años del “post-concilio”, el documento de la Conferencia Episcopal Latinoamericana en la reunión de Medellín, el bullir de las famosas teorías del desarrollo y el subdesarrollo, el compromiso social de la Iglesia con la realidad continental, la concreción de todo ello en la hermosamente llamada “Teología de la liberación” y expresada en la fórmula magistral: “Opción preferencial por los pobres” y el Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal (IMEY) navegaba bien en esa realidad circundante y comprometedora. Tres hombres de los nuestros, con ribetes de santos, brillan en el la Iglesia: Miguel Ángel Builes Gómez, obispo, misionero y profeta, Gerardo Valencia Cano, obispo, misionero y profeta y Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, obispo, misionero y mártir.

1977 1987: Fue precisamente desde la conciencia misionera creada en instancias del Instituto desde donde se generó la famosa afirmación del Documento de Puebla: “Finalmente, ha llegado la hora para América Latina de proyectarse más allá de sus propias frontera “Ad gentes” (D.P.368). Anclada nuestra barca en América Latina enrumbó su proa hacia el África, fueron nuestros pedagogos los Institutos Misioneros de América: Maryknol, Scarboro, Quebec y México, ahora estábamos en la misión “ad gentes” y entre los más pobres, más allá de las fronteras patrias, más allá de las fronteras de América latina y más allá de las fronteras étnicas, culturales y sociales.

Presencia Misionera en Bolivia

1987 1997: Como en la historia del Profeta, el Instituto también dijo: “Tu me sedujiste Señor y yo me deje seducir”, fue así como fuimos seducidos por el sueño de Asia,  primero llegamos a Filipinas, luego a Camboya y posteriormente a Tailandia, estábamos en Misión de primer anuncio, casi nos volvíamos obsesivos en aquello de la “Misión ad gentes”.

1987.2007: Presentes en Asia, África y América, soñábamos con áreas continentales, con centros de formación en cada continente, con vocaciones nativas de cada lugar de nuestras misiones, soñábamos con laicos asociados y sacerdotes diocesanos asociados y esos sueños, poco a poco se iban haciendo una realidad. Hoy podemos hablar de un representativo número de Misioneros javerianos originarios de diversos países de África, de hermosas historias de Sacerdotes asociados y valiosos pasos dados en el compromiso de laicos con la misión “ad gentes”.

2007 2017: Así hemos llegado a este noveno paso de este “Novenario de décadas” de nuestra historia y nos encontramos con exigente novedad de dejar de lado todo “exclusivismo” porque también fuera de la Iglesia hay salvación, nos encontramos con urgencia de  dejar de lado todo “inclusivismo” pues no poseemos toda la verdad y nos topamos, dentro del reinante pluralismo religioso,  con el inmenso desafío del “Diálogo inter-religioso”, tal vez la razón y meta de nuestra carisma misionero hoy, en la actual coyuntura de la Iglesia misionera.

Enfrentando una serie de vicisitudes internas y una preocupante escases de vocaciones, desde su fragilidad y minoridad el Instituto se pregunta, en fe y esperanza, en minoridad y fragilidad, cuál será su futuro.

(Aquí se hace la petición)

Toda Novena termina con una petición, este novenario de décadas debe terminar igual y la petición es doble: Invitar a amigos, admiradores, bienhechores, laicos, sacerdotes y hermanos misioneros de Yarumal a una rendida acción de gracias al Padre que quiere la salvación de todos los seres humanos, por las maravillas realizadas en estas nueve décadas de historia, “Verdaderamente el Señor ha estado grande con nosotros”. En segundo lugar invitarles a hacer con todo el Instituto, la oración de Bar-Timeo, en  Jericó: “Señor que yo vea…. para poderte seguir por el Camino”

Manuel Valencia R. mxy
Animación Misionera, Medellín

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